miércoles, 11 de enero de 2012

En este mundo que sofoca y toca voy buscando aire puro en tu
aliento
Voy llenando hojas en tu nombre, en el mio o el de cualquiera.
Cualquier cosa puede ser
poesía si la deshaces.
Me deshago a mi misma buscando versos, besos, notas.
Voy deshaciendo los
recuerdos para después tejerlos de diferentes formas. Voy
quitándome las ganas de letras, de tinta
y sangre mezcladas en mi boca. Me provoca
esta hoja en blanco que invoca cualquier boca y mi deseo . Me
provoca esta tierra, los nombres y hombres que la irritan y me incitan.
Soy un pedazo de mi padre y otro de mi madre. Pedacitos
de tantos cielos y bocas y palabras.
La
vida va sucediendo sin parar, los versos, las ropas, los hombres. Todo
pasa. Pasa el pelo, las canas, las ganas, el hambre.
Pasa tu tiempo como pasó el mio.
Toco el espacio algunas veces y me devuelve el aire que le falta a mis
letras. Nada muere aunque nos vayamos muriendo todo
el tiempo.

Nada es lo mismo aunque se escriba dos veces. Yo
soy dos y a veces, al mismo tiempo. Soy el tiempo a destiempo. El
pariente perdido en la sierra o el indulto que nunca pedimos.
Soy tu
frase, tu esquina, mi polvo y tu vicio. Soy el vicio. Soy gases de pasión y guerra con sueños de gloria. Soy
planta, animal, cansancio. Torero y accionista de mi bolsa. Soy lo que lees. Lo que no
miras, lo que sientes;
lo que queda de quien
yo era cuando aún era diferente.

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