Habrá que mirarnos sin miedo y hasta que
nos de la gana
Habrá que ser tiempo, soledad, descaro y desalmados.
Hay que cantarnos sin tregua, sin agua y con vino
Hay que dar pasos donde no hubo para encontrar nuestras huellas
Hay que ser/ servir/ soñar. Hay…
Hay que callar algunas veces para escucharnos
Llorar sin ganas, reir de tiempo
Hay que bailar, contar y pisar hasta las nubes
Hay que tratar de entender algo
Entender que somos algo que se queda en nada casi siempre.
Son las voces que me hablan de vez en cuando. A las que llaman musas, inspiración que se hace poesía. Dicen poesía aunque a mi me gusta decirle prosa poética. Ya lo dije muchas veces, yo nunca quise ser poeta.
viernes, 13 de enero de 2012
miércoles, 11 de enero de 2012
En este mundo que sofoca y toca voy buscando aire puro en tu
aliento
Voy llenando hojas en tu nombre, en el mio o el de cualquiera.
Cualquier cosa puede ser
poesía si la deshaces.
Me deshago a mi misma buscando versos, besos, notas.
Voy deshaciendo los
recuerdos para después tejerlos de diferentes formas. Voy
quitándome las ganas de letras, de tinta
y sangre mezcladas en mi boca. Me provoca
esta hoja en blanco que invoca cualquier boca y mi deseo . Me
provoca esta tierra, los nombres y hombres que la irritan y me incitan.
Soy un pedazo de mi padre y otro de mi madre. Pedacitos
de tantos cielos y bocas y palabras.
La
vida va sucediendo sin parar, los versos, las ropas, los hombres. Todo
pasa. Pasa el pelo, las canas, las ganas, el hambre.
Pasa tu tiempo como pasó el mio.
Toco el espacio algunas veces y me devuelve el aire que le falta a mis
letras. Nada muere aunque nos vayamos muriendo todo
el tiempo.
Nada es lo mismo aunque se escriba dos veces. Yo
soy dos y a veces, al mismo tiempo. Soy el tiempo a destiempo. El
pariente perdido en la sierra o el indulto que nunca pedimos.
Soy tu
frase, tu esquina, mi polvo y tu vicio. Soy el vicio. Soy gases de pasión y guerra con sueños de gloria. Soy
planta, animal, cansancio. Torero y accionista de mi bolsa. Soy lo que lees. Lo que no
miras, lo que sientes;
lo que queda de quien
yo era cuando aún era diferente.
aliento
Voy llenando hojas en tu nombre, en el mio o el de cualquiera.
Cualquier cosa puede ser
poesía si la deshaces.
Me deshago a mi misma buscando versos, besos, notas.
Voy deshaciendo los
recuerdos para después tejerlos de diferentes formas. Voy
quitándome las ganas de letras, de tinta
y sangre mezcladas en mi boca. Me provoca
esta hoja en blanco que invoca cualquier boca y mi deseo . Me
provoca esta tierra, los nombres y hombres que la irritan y me incitan.
Soy un pedazo de mi padre y otro de mi madre. Pedacitos
de tantos cielos y bocas y palabras.
La
vida va sucediendo sin parar, los versos, las ropas, los hombres. Todo
pasa. Pasa el pelo, las canas, las ganas, el hambre.
Pasa tu tiempo como pasó el mio.
Toco el espacio algunas veces y me devuelve el aire que le falta a mis
letras. Nada muere aunque nos vayamos muriendo todo
el tiempo.
Nada es lo mismo aunque se escriba dos veces. Yo
soy dos y a veces, al mismo tiempo. Soy el tiempo a destiempo. El
pariente perdido en la sierra o el indulto que nunca pedimos.
Soy tu
frase, tu esquina, mi polvo y tu vicio. Soy el vicio. Soy gases de pasión y guerra con sueños de gloria. Soy
planta, animal, cansancio. Torero y accionista de mi bolsa. Soy lo que lees. Lo que no
miras, lo que sientes;
lo que queda de quien
yo era cuando aún era diferente.
martes, 10 de enero de 2012
Revolución.
Me duele esta cabeza porque piensa. Mis manos por falta de armas, mi boca por no gritar.
Mis dedos tiemblan al escribirte; mi boca te teme algunas veces.
Tu nombre lo digo con ganas, cuidado.
Eres la mujer que todos sueñan.
El sueño capaz de convertir cualquier acto en poesía.
Eres la prosa de los continentes disidentes.
La cicatriz del olvido y el presente desarmado.
Eres el fuego que disparó la vida y la vida que se ganó con ganas.
Llamas a mi puerta cada noche, te abro cada día.
Te busco diario aunque no llegues, en mis diarios, en mi poesía que no es más que cobardía.
Te sigo en tu historia, los nombres que te invocan me queman,
me enamoran, me imploran tu regreso.
En este mundo tuerto, desierto de héroes, de coraje y pensamiento,
Te rencuentro cada día en mi memoria y la de todos.
En los diarios, en las camas donde hay sexo
Te deseo como al amante perdido, al olvido
Te temo como al delirio de quererte, de perder la vida por la tuya si pudiera
Trato de envolverte en versos, palabras que recorren venas que se abrieron en tu nombre
Cual Dios, te deberíamos escribir con mayúsculas
Urge en este cementerio de vivos tu castillo, tu victoria por fin nuestra
Hay que sacar todos los libros rojos y de colores para formarte
Formarnos en tus líneas de conciencia con paciencia, ciencia y arte
Hay que ser arte para vivirte.
Amarte será mi destino, tu derrota mi muerte, tu pasión mi vicio.
Te haré mi casa, mi escuela mi iglesia. Mis amigos por serlo serán tuyos hasta que llegues
Te pierdo a cada instante. Cada latido que se detiene en tu nombre me hace daño.
La tierra se revuelca en tu silencio porque a falta de sueños sobra el pan.
Se nos perdió la R en el camino de la evolución y lo perdimos todo.
Nos quedamos casi muertos, silenciosos, con miedo.
Hay que gritarte hasta que llegues con el tiempo o con la brisa
Cual huracán antes de serlo, te esperaré con calma
Entre las prisas de ser tuya y la decisión de retenerte,
Te esperaré por siempre; hasta que tu nombre sea un hecho
Y no un deshecho de utopía secuestrada por dictadores
Mis dedos tiemblan al escribirte; mi boca te teme algunas veces.
Tu nombre lo digo con ganas, cuidado.
Eres la mujer que todos sueñan.
El sueño capaz de convertir cualquier acto en poesía.
Eres la prosa de los continentes disidentes.
La cicatriz del olvido y el presente desarmado.
Eres el fuego que disparó la vida y la vida que se ganó con ganas.
Llamas a mi puerta cada noche, te abro cada día.
Te busco diario aunque no llegues, en mis diarios, en mi poesía que no es más que cobardía.
Te sigo en tu historia, los nombres que te invocan me queman,
me enamoran, me imploran tu regreso.
En este mundo tuerto, desierto de héroes, de coraje y pensamiento,
Te rencuentro cada día en mi memoria y la de todos.
En los diarios, en las camas donde hay sexo
Te deseo como al amante perdido, al olvido
Te temo como al delirio de quererte, de perder la vida por la tuya si pudiera
Trato de envolverte en versos, palabras que recorren venas que se abrieron en tu nombre
Cual Dios, te deberíamos escribir con mayúsculas
Urge en este cementerio de vivos tu castillo, tu victoria por fin nuestra
Hay que sacar todos los libros rojos y de colores para formarte
Formarnos en tus líneas de conciencia con paciencia, ciencia y arte
Hay que ser arte para vivirte.
Amarte será mi destino, tu derrota mi muerte, tu pasión mi vicio.
Te haré mi casa, mi escuela mi iglesia. Mis amigos por serlo serán tuyos hasta que llegues
Te pierdo a cada instante. Cada latido que se detiene en tu nombre me hace daño.
La tierra se revuelca en tu silencio porque a falta de sueños sobra el pan.
Se nos perdió la R en el camino de la evolución y lo perdimos todo.
Nos quedamos casi muertos, silenciosos, con miedo.
Hay que gritarte hasta que llegues con el tiempo o con la brisa
Cual huracán antes de serlo, te esperaré con calma
Entre las prisas de ser tuya y la decisión de retenerte,
Te esperaré por siempre; hasta que tu nombre sea un hecho
Y no un deshecho de utopía secuestrada por dictadores
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